La
huella ecológica es un indicador ambiental el cual mide el impacto
que ejerce una cierta comunidad humana (país, región o ciudad)
sobre su entorno. Se mide como la superficie necesaria para
suministrar los recursos que son consumidos, y para asimilar los
residuos que son generados. La superficie se suelen expresar como
hectárea por persona al año, en caso de realizarse el cálculo por
habitante.
La
huella ecológica puede servir para tomar consciencia de que nuestra
forma de vida es superior a la que la tierra nos ofrece en cuanto a
recursos. Midiendo la huella ecológica que existe en los países
desarrollados podemos intuir que será mayor que la de los países
subdesarrollados, ya que los recursos utilizados por los países
desarrollados son mayores. Es muy común ver que los habitantes del
primer mundo, las necesidades que tenemos no son realmente las que
necesitamos para vivir, sino que son necesidades creadas.
Es
trabajo de todos los habitantes del Planeta la de concienciar a
generaciones futuras de hacer un buen uso de los recursos que
utilizamos para vivir. Nosotros, a día de hoy, debemos intentar no
abusar mucho de los recursos, ya que estos se pueden agotar y pueden
poner más difícil la supervivencia de los que vienen detrás.
En los centros educativos se realizan actividades que incluyen a todo el centro escolar, como pueden ser: La elaboración de la Agenda 21, vamos a usar como actividad sobre la reducción de la huella ecológica la agenda 21 educativa que realizó un centro educativo.
Al igual que las Agendas 21 Locales, las Agendas 21 Escolares persiguen la participación de la comunidad, su concienciación y la consecución de los objetivos de sostenibilidad de las Agendas 21. Así, el capítulo 36 de la sección cuarta de la Agenda 21 está dedicado al fomento de la educación, la capacitación y la toma de decisiones. En este capítulo se habla de tres áreas de programas:– Reorientación de la educación hacia el desarrollo sostenible.
– Aumento de la conciencia pública.
– Fomento de la capacitación.
Para
conseguir estos objetivos de desarrollo sostenible, las Agendas 21
parten de una auditoría ambiental de la localidad, es decir, la
realización de una diagnosis del municipio, de la que obtendremos un
Plan de Acción Ambiental y para el que necesitamos un Plan de
Seguimiento. En todos estos procesos es imprescindible la
participación ciudadana, por lo que debe existir un Plan de
Participación Social, para que los ciudadanos estén continuamente
informados y puedan mostrar su opinión. Paralelamente a lo que
ocurre en el municipio, los centros escolares desarrollan un proceso
participativo de revisión de los planteamientos y prácticas
educativas, que conduce a algunas acciones de mejora en el propio
entorno, como si de un municipio en miniatura se tratase.
Las
fases para el desarrollo de las Agendas 21 Escolares son:
·
Motivación.
· Reflexión.
· Diagnosis.
· Acción.
· Evaluación y seguimiento.
· Reflexión.
· Diagnosis.
· Acción.
· Evaluación y seguimiento.
En
relación a estos planteamientos se desarrollan en la actualidad
programas educativos bajo diferentes denominaciones: Ecoescuelas,
Agenda 21 Escolar, Ecoauditorías, etc. que abarcan distintas
temáticas y ámbitos territoriales
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